viernes, 9 de noviembre de 2018

09/11/2018 Mardin

El despertador hoy tampoco falla, y hoy si nos hubiese ido bien porque esta noche ha sido de lo más ruidosa, pero tras pasar por la ducha dejamos todo el sueño en el cuarto de baño.
A las 08h estamos en la calle, y está desierta, esta gente no madruga nada de nada, pero como de momento tenemos pensado visitar un par de mezquitas y una nos cae lejos, nos ponemos en modo trekking urbano y empezamos a recorrer Mardin,
Las dos mezquitas que nos quedan son impresionantes, nos dejan con muy buen sabor de boca.
Luego seguimos el trekking por Mardin y hoy nos da la sensación que hay más gente que los demás días, incluso el bazar está animado y no como ayer que no había nadie.
Aunque no lo he mencionado antes, no perdonamos el desayuno ni la comida, para andar tanto y subir y bajar tantas escaleras hay que tener el depósito lleno, sino es imposible subir ni un tramo de escalera.
Por la tarde rompiendo el pronostico del tiempo se nos pone a llover, obligándonos a refugiarnos durante casi media hora, y como la lluvia no cesa optamos por ir a tomarnos un té en el mismo local de ayer.
Después de caminar y caminar por fin se hace de noche, con lo que sólo nos queda ir a cenar y recogernos en nuestro hotel para volver a nuestra pequeña rutina diaria.
Mañana día de traslado por lo que hemos de volver a montar el tetris de la mochilas.

Esperamos hoy pasar mejor noche que ayer.....

Imágenes de oriente

Pasta de repostería rellena de chocolate

Nuestro hotel, el de las ventanas de colores, en pleno centro.

Mardin iluminada

Encontramos diversas fuentes como estas, dentro de las mezquitas

Las mezquitas que visitamos hoy, son igual de impresionantes que las de ayer

Vista de Mardin. Ahora entendéis porque estamos tan cansados de subir y bajar escaleras?


Vistas desde Mardin a la meseta mesopotámica

Nuestra cena de hoy: otro delicioso plato de falafel.

jueves, 8 de noviembre de 2018

08/11/2018 Mardin

El despertador vuelve hacer bien su trabajo, y lo primero que hacemos es mirar el tiempo, encapotado con algún trocito de cielo azul...Día perfecto para recorrernos la ciudad, y esta no pinta fácil porque esta en la ladera de una montaña y todo es cuesta arriba o abajo, también hay infinidades de escaleras para hacerte la visita más fácil o más dura, depende el momento del día y de las fuerzas que te queden.
Sólo salir del hotel cogemos las primeras escaleras, y todo hay que decirlo, la arquitectura y sus variedades son espectaculares, también sus mezquitas, tanto por fuera como por dentro, y así vamos haciendo hasta que sobre las once nos acordamos que no hemos desayunado y decidimos visitar el bazar, que seguro encontramos comida caliente y local, pero para nuestra desgracia el bazar está desierto y la mayoría de puestos esta cerrados, pero conseguimos encontrar un local donde sirven unas sopas deliciosas y para postre nos regalan un par de tés.
Con el estomago lleno, seguimos callejeando por la localidad, disfrutando de sus fachadas, vistas y por supuesto de sus escaleras y cuestas... Incluso nos da tiempo a perdernos unas cuantas veces.
Más caminamos y más nos damos cuenta que la ciudad es muy bonita y que mañana seria un día de trekking urbano como el de hoy, pero vale la pena.
A media tarde nos tomamos un té en un bar local con mucho encanto, necesitamos descansar de vez en cuando porque sino no aguantamos el ritmo.

Cuando ya se hace de noche, vamos a cenar en un local nuevo vegetariano que hemos encontrado, y yo cansado y la BM aún fresca regresamos al hotel para volver a nuestra pequeña rutina diaria, hasta la hora del cierre del día.

Las primeras escaleras del día, en la puerta del hotel

Edificos destacados. En este caso, reconvertido en un hotel.

Local coquetón, donde nos tomamos un te con vistas a Mesopotamia

Rinconcitos de Mardin

Ovejas urbanas?

Paseando por las calles de Mardin


Tendero que amablemente posa para mi, me regala unas frutas y me da las gracias.

Plato de Hummus

miércoles, 7 de noviembre de 2018

07/11/2018 De Sanliurfa a Mardin.


Nada más abrir los ojos, nos asomamos por la ventana para ver que el tiempo está nublado, así que optamos por hacer las mochilas y cambiar de destino, con mucha pena, porque Sanliurfa ha sido un destino muy exótico, sobretodo por sus gentes.
Tardamos una hora en salir del hotel, y unos tres cuartos de hora en llegar a la estación de buses, y aquí volvemos a derrapar, compramos el billete de bus en el primer sitio que encontramos y eso que sabíamos que habían cuatro compañías que van al mismo destino, para postre hemos de esperarnos hasta las 11h, mientras las otras compañías salen antes. A lo hecho pecho, sólo nos queda esperar y tranquilizar a la BM que esta que trina por culpa de la derrapada.
A las 11:15h sale el bus, y un trayecto de dos horas se convierte en cuatro, de verdad que no lo entendemos, buenos buses, buenas carreteras, pero ni así consiguen llegar a la hora. Cuando por fin llegamos, la lluvia también, aunque sólo un poco pero lo suficiente para incordiar. Como por la acera que estamos no pasa ningún bus urbano, decidimos cambiar de acera, subirnos al primero que creemos que nos llevará al centro y dar la vuelta larga por la ciudad,al menos nos sirve para verle la cara.
Una vez en el centro esta vez la BM se queda con las mochilas mientras yo busco alojamiento, nos lleva un buen rato pero al final encontramos un alojamiento en el centro.
Como no hemos comido nada salimos a comer-cenar, paseamos por la calle principal ya de noche y nos tomamos un té en un bar local. No podemos ver la ciudad muy bien, porque hay niebla y llovizna, pero lo poco que vemos son edificios espectaculares y escaleras que suben y bajan por todas partes.
No hay nadie por la calle decidimos volver al hotel hasta que se nos bajen las persianas y entremos en el mundo de los sueños....


llegando a la estación de buses

La estación de buses por dentro

Minarete iluminado de noche en Mardin

martes, 6 de noviembre de 2018

06/11/2018 Sanliurfa

El despertador vuelve hacer su trabajo, obligándonos a levantarnos, hoy todo hace presagiar que hará sol y calor y podremos disfrutar de la ciudad sin riesgo a mojarnos....
Con los dos pies en la calle, lo primero que tenemos planeado es visitar las cuatro mezquitas más emblemáticas de la ciudad, tres están abiertas y una cerrada, pero hay que reconocer que son bonitas y diferentes a las mezquitas clásicas que estamos acostumbrados a ver, aunque por dentro todas son iguales. Una vez liquidada la parte cultural del día, pasamos hacer lo que más nos gusta, que es callejear y perdernos constantemente, y vaya si lo logramos, aunque también nos recorremos las partes que nos conocemos, y como hoy no hay peligro que se me moje la cámara fotográfica, me dedico hacer retratos a la gente, y para mi sorpresa están encantados, luego gracias al whatsapps cuando llega la noche y aprovechando el wifi del hotel, cumplo con i palabra y se las envió a cada uno.
Como ayer comimos por un regimiento hoy intentamos hacer bondad, pero sólo se queda en el intento, porque las olores vencen nuestras débiles voluntades.
Hoy con el buen tiempo esta lleno de gente, y deben venir de todos los rincones del país, y todos me resultan muy exóticos.

Cuando cae la noche y todo empieza a cerrar, nos vamos a cenar al restaurante de nuestro amigo sirio, donde ni siquiera podemos terminar la cena por la enorme cantidad de comida que nos sirve y nos recogemos en nuestra guarida, para decidir si mañana nos trasladamos o no... Como Sanliurfa nos encanta, quisiéramos pasar al menos otro día más en la ciudad, pero vamos a ver como amanece el día, ya que si llueve, no tiene sentido que nos quedemos otro día más. Y con los dedos cruzados para que no llueva, nos metemos en la cama a descansar...


Batido de frutas con yogurt y miel acompañado de un "churro" turco relleno de miel. Una explosión de sabores!

Puestecito de jabones

Dando vueltas por las mezquitas

Después de comer, nos tomamos un te en la plaza principal del mercado, llena de ambiente....

Y también pasamos horas ante las carpas sagradas de la ciudad, donde todo el mundo da de comer a los peces

Callejeando por el mercado


lunes, 5 de noviembre de 2018

05/11/2018 Sanliurfa

Hoy nos despertamos gracias al despertador, queremos aprovechar el día a pesar que el pronóstico es de lluvia para todo el día. Y por una vez no se equivoca, pero un poco de agua no nos mantendrá encerrados en la habitación del hotel.
Nos cubrimos con los chubasqueros y salimos a explorar...Empezamos caminando por una nueva zona que no conocíamos pero que nos gusta mucho, calles estrechas, cuestas arriba y abajo, calles serpenteantes, en resumen toda clase de calles menos avenidas, que el metro cuadrado en esa época debía ser muy caro. Queriendo, llegamos a nuestra parada de zumos y llenamos nuestros niveles de vitaminas con un vaso de zumo de mandarina cada uno. Tras la primera parada llega la segunda a unos 50m, nos comemos dos tortas rellenas cada uno y una bebida de iogurt natural. Ahora que tenemos la cabeza más despejada gracias a nuestras orondas barrigas, caminamos por el bazar en todas direcciones, siempre procurando estar a cubierto porque la lluvia sigue presente. Aprovecho para cortarme el pelo, ya es un clásico que país que visito, barbero que visito. El tiempo no mejora, pero nosotros seguimos perdiéndonos por la ciudad, cada vez que nos perdemos descubrimos algún sitio interesante. La BM se empeña en subir a la fortaleza, para poder ver las vistas, pero con este tiempo las vistas no lucen tanto como en un día soleado. Cuando la gula hace su aparición caminamos hasta el puesto del Sr que prepara unos kebabs deliciosos, totalmente diferentes a los comidos anteriormente. Con los estómagos a punto de explotar caminamos por la ciudad pero cuando la lluvia aprieta nos terminamos refugiando en un centro comercial, incluso esta el Media Markt, pero duramos lo justo que dura la lluvia.
Cuando salimos del centro comercial volvemos por la zona de nuestro hotel y como el que no quiere la cosa terminamos cenando un par de platos enormes de arroz con pollo especiado y una ensalada....Nos sale la comida por las orejas, pero como una buena comida no sería buena si no hay postres de regreso al hotel paramos para comerme un arroz con leche delicioso, la BM me tiene los arroces con leche racionalizados, porque si fuese por mi estaría todo el día comiéndolos.
Regresamos al hotel, donde nos ponemos cómodos después de quitarnos todas las impurezas del día, actualizamos el blog, buscamos información sobre los próximos destinos y cerramos las persianas para irnos a dormir.



En el barbero

Haciendo cola, para apoderarme de los mejores kebabs de Sanliurfa

Mi delicioso arroz con leche

Paseando bajo la lluvia

Preciosos rincones que esconde la ciudad

Nunca me canso de observar a la gente artesanal

Tumbas turcas

Vistas desde el castillo

La vista de la ciudad desde el castillo, recuerda un zoco

Nuestra deliciosa cena, por el módico precio de 9 TL (1,30€)

domingo, 4 de noviembre de 2018

04/11/2018 Excursión a Harran


Hoy nos hemos levantado con lluvia y la previsión del tiempo no pinta nada bien... Aún así, decidimos irnos de excursión a la ciudad de Harran, donde hay unas casas colmenas típicas del norte de Siria y las únicas que hay en Turquia. Como nos hemos levantado tarde y en este hotel no nos entra desayuno, antes de empezar la aventura tenemos que aprovisionarnos. Nuestro primer intento es comprar unas pastas en la pastelería de la planta baja del hotel, operación que abortamos ya que nos piden por ellas el presupuesto de dos comidas.... El segundo intento es un restaurante local, donde sólo sirven desayuno turco, del que ya estamos un poco cansados... Decidimos ir hasta la parada del bus y ver que encontramos por el camino. Y por el camino encontramos un restaurante donde sirven sopita de lentejas, que con el frescor del día entra muy bien. Nos pedimos una sopa para cada uno y un plato que tienen fotografiado en la pared y que tiene una pinta estupenda. Todo mejora cuando nos sirven y la comida no solamente pinta bien, si no que sabe mejor... Con los estómagos llenos y con ayuda de la gente, conseguimos encontrar la parada del bus que nos debe llevar a la estación de buses y tras unos minutos, este aparece. Llegamos a la estación y buscamos el dolmus a Harran, que encontramos sin problemas. Sólo somos nosotros y el conductor. A las 11 en punto, salimos de la estación y vamos a la “caza” de pasajeros, pues parece ser que con nosotros dos, no da para ir a destino.... Tras media hora de conducción en punto muerto y en primera y habiendo recogido sólo a un pasajero más, el conductor finalmente enfila hacia Harran. Unos 50 minutos después, estamos allí. Nos esperan en la parada una amable conductor de taxi y un guía que se ofrecen a acompañarnos. Nosotros, también muy amables, les decimos que no hace falta. La ciudad colmena se encuentra a sólo 5 minutos andando, al otro lado de la colina donde estamos. Cubiertos por nuestros chubasqueros, subimos la colina y desde ella nos hacemos una idea de cómo debía ser la ciudad. Hay más de 4 km de murallas y piedras por todas partes... una mezquita enorme en ruinas... y al otro lado, las casas colmenas. Llegamos a ellas y nos sorprendemos porque hay un conjunto de casas, totalmente abiertas y amuebladas para que los turistas podamos visitarlas. Y lo más sorprendente es que nadie nos cobra ninguna entrada..... Todo resulta muy curioso. Por dentro, las “colmenas” están conectadas por arcadas unas con otras y podemos ver cómo se vivía dentro de ellas. Es como si fueran un cortijo. Todo lo que vemos está a la venta, nos informan. Nosotros estamos fascinados haciendo fotos y como llegan otros grupos de turistas con más ganas que nosotros de abrir las carteras, pronto nos dejan pasear a nuestro aire. Cuando salimos del recinto, vemos las ruinas de un impresionante castillo y varios grupos de casas colmenas más. Entramos en otro que también tiene todo a la venta, aunque este no ha amueblado la casa... Y en otros donde no hay nada de nada, sólo las casas abiertas.... Nos paseamos hasta que la lluvia es demasiado intensa para continuar al aire libre. De regreso a la parada de dolmus, pasamos por un mirador para ver los restos de la mezquita y nos parece una imagen sobrecogedora. Realmente, Harraz, donde vivió Abraham, debió ser una ciudad muy importante... Llegamos al dolmus chorreando agua por todas partes, nos subimos en él y en 45 minutos nos plantamos en Sanliurfa. Gracias a la aplicación maps.me, que descubrimos el año pasado en Uzbequistan, le decimos al conductor donde dejarnos y puesto que estamos en la esquina del local donde hemos desayunado esta mañana, decidimos entrar a comer. Pedimos dos platos de “albondigas”, las cuales nos sirven con un montón de aderezo, un delicioso y crujiente pan y una ensalada de tomate, pepino y perejil aderezada con zumo de granada que no tiene desperdicio. Literalmente, nos hinchamos a comer... y cuando nos dicen el precio, ni nos lo creemos: 15 TL (unos 2 euros y algunos céntimos). Decidimos irnos al hotel, a secarnos un poco y una vez allí, como sigue lloviendo, nos tomamos un café y descansamos. Finalmente, cuando vemos que la lluvia se relaja, decidimos bajar al centro espiritual a tomarnos un delicioso y enorme batido de frutas con miel por 2 TL (menos de 30 céntimos) y darnos una vueltecita, pero supongo que los turistas deben estar recogidos en el hotel, porque no hay demasiado ambiente. Decidimos volver al hotel y por el camino, paramos en una pastelería para probar uno de los dulces típicos.

Desayuno.

Recinto de casas-colmena

Interior (sala de estar)

Interior

Interior - Habitación

Interior - Cocina

Nosotros, felices de estar aquí

Interior - Sala de estar

Objetos tradicionales

Restos de la antigua ciudad, dentro de las murallas y de su mezquita

Ñam, ñam, ñam.... Nuestra comida de hoy.

Que aproveche!